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jueves, 13 de noviembre de 2014

Próximo destino


La continuación de Próximo Destino, ¿os acordáis de...?

Paule no dejaba de mirar la espalda de su hermano que guardaba su turno en la cola de la taquilla. Iba muy lenta y por enésima vez consultó la hora, aún quedaban más de veinte minutos para coger el tren con destino Madrid pero la impaciencia le consumía como siempre.


Cogió el móvil del bolso y abrió el whatsapp: "Os espero a la llegada. Tengo muchas ganas de verte y de conocer a Iker. Ya he reservado mesa en nuestro 

restaurante favorito" leyó curvando sus labios como un resorte. "Te he echado mucho de menos Paule".
Ella tecleó: "Se me va hacer el viaje interminable, espero poder echar un sueñecito. Igual hasta sueño contigo, amor".

Enseguida le llegó la respuesta: "Te quiero".
Paule escribió: "Y yo a ti, Danel."

Guardó el teléfono y suspiró al comprobar que Iker ya estaba en la ventanilla sacando los billetes del viaje. Diez minutos más tarde estaban sentados en los asientos del vagón que les había tocado. Paule pensó que sólo cinco horas más y volvería a ver y besar a su novio. Cada vez llevaba peor esos tiempos que no podían estar juntos. Se recordó que aquellos dos años que Danel debía pasar en Madrid en la sucursal del despacho de abogados para el que trabajaba, importaban mucho y de ellos dependía la carrera de su chico. 

- Duérmete, Paule, yo voy a ver si puedo - dijo Iker recostándose en el asiento.
- Si, creo que es lo mejor.

Los dos se quedaron dormidos en pocos minutos, después de que se pusiera en marcha el tren. Tan profundamente que no se enteraron de que el transporte descarriló en una curva provocando el mortal accidente de todos y cada uno de los pasajeros.




2ª parte y final...

Danel fue a la sala de descanso a tomar un café con su compañero Jimeno. Mientras la máquina de cafés les preparaba sus bebidas, él se puso a mirar su móvil.

- ¿Qué te pone tu churri? - preguntó Jimeno guiñándole un ojo.
- A ti te lo voy a decir, anda quita, que eres más maruja que el del kiosko de periódicos, colega.
-Venga, hombre, que ya lo entiendo, ¿desde cuándo no os veis?

El otro no dudó en contestar:

- Tres meses y cuatro días, la vez que más tiempo hemos estado separados. Dentro de dos horas y media llega a Atocha, voy a ver si termino cuatro cosas que tengo aún pendientes y me voy a esperarla. 
- ¿Al final no te puso pegas el jefe para coger la tarde?
- No, si no le hubiera recordado las horas que he metido sin decir ni pío.
- Bueno, entonces no te entretengo, venga  toma tu café y al curro.

Como había convenido, dos horas más tarde cogió su abrigo y su maletín y se marchó del despacho de abogados. Se metió en el ascensor junto a tres personas más y en el momento de espera a que se cerraran las puertas del aparato vio pasar por el pasillo a Paule. Cuando reaccionó las puertas se habían cerrado y pulsó el botón de abertura con insistencia. Se abrieron y salió mirando para todos los lados. Se acercó a una señora que estaba a la derecha y le preguntó si había visto pasar a una chica morena con pelo largo. Le contestó que no. Se volvió y fue hacia la izquierda del pasillo. Preguntó a un par de personas y ninguno la había visto tampoco. Fue hasta su despacho de nuevo y entró, nada, allí tampoco estaba. Cuando salió se cruzó con Katia, una nueva incorporación del bufete. 

- Hola, ¿has visto a una chica morena pasar?
- ¿De veintitantos años más o menos?

Danel asintió sonriendo.

- Si, iba como perdida, le he preguntado si podía ayudarla y no me ha contestado, simplemente me ha mirado y ha pasado de largo. Parecía muy triste.
- ¿Hacia dónde iba?
- Bajaba las escaleras.
- Vale, adiós y gracias.

Danel echó a correr, bajó las escaleras casi de tres en tres. Llegó hasta el hall del edificio y no la encontró. Preguntó al conserje pero éste no había visto a nadie con sus características. 

Se paró un momento a pensar, tal vez no era Paule y estaba perdiendo el tiempo. Miró el reloj, faltaba apenas veinte minutos para que llegara el tren a Atocha. Le pidió al conserje que llamara a un taxi. 

Una vez dentro del coche, el taxista le preguntó el destino.

- Estación de Atocha, por favor.
- Muy bien.

Danel miró el móvil por si tenía algún mensaje de Paule. El taxista le habló de nuevo, mientras esperaba a que se pusiera un semáforo en verde:

- ¿Se ha enterado que uno de los trenes que debía llegar a Atocha ha descarrilado? Han dicho en la radio que no hay supervivientes. Qué desgracia...
- ¿Han dicho de dónde venía? -preguntó Danel alarmado.
- Creo que de Bilbao.
-Joder, no, no puede ser... -dijo llevándose las manos a la cabeza.

Horas más tarde, a Danel le informaron que su novia Paule y su hermano Iker habían fallecido en el fatídico accidente y entonces lo comprendió, se dio cuenta que la chica que había deambulado por su trabajo sólo podía ser ella.


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